Venancio y Mercedes. Médicos sin fronteras.

El miércoles 8 Abril llegamos, a las cinco de la tarde, ante las fachadas multicolor de las factorías de Cruz del Campo y Heineken, a la entrada de una prisión de ladrillo rojo:  Sevilla 1, donde no permiten a los internos beber cerveza.

En el control de entrada, depositamos los objetos metálicos en una bandeja para pasar por el arco de detección de metales. En el segundo control, entregamos el DNI a cambio de una tarjeta de identificación.

Tras pasar el patio de acceso llegamos al “modulo de cumplimiento ”, y aún un tercer control, para volver a dar nuestros datos personales, que ya figuraban en la solicitud del permiso de entrada. Pasamos la primera reja, un pasillo, una segunda reja y llegamos a nuestro destino: el aula donde se iba a realizar el taller sobre Médicos Sin Fronteras (MSF).  A la puerta del aula nos acogieron Carlos y Cristian y cuando fueron llegando el resto de los invitados internos comenzamos el taller. Participaron también los amigos  Solidarios que organizan semanalmente un foro cultural para los internos.

Comenzó Venancio presentando el taller. Proyectando el Plan Estratégico 2014-2017 de MSF. A continuación Mercedes propuso   un juego de conexión entre todas las personas que estábamos para conseguir una actitud activa en la dinámica de indagación que iba a seguir a continuación. Nos distribuimos en tres grupos y propusimos las siguientes cuestiones:

¿Por qué hay desigualdad ?
¿Son las guerras o conflictos consecuencia de la desigualdad?
¿Qué podemos hacer ?

En cada grupo se escribía con rotulador  las palabras/frases claves de las aportaciones, rotando los grupos cada 10 o 15 minutos ante cada panel-pregunta. Un anfitrión utilizando una técnica modificada de “café dialogo” , transmitía las aportaciones hasta ese momento recogidas en cada panel-pregunta, para profundizar en la indagación eludiendo repeticiones.

A destacar la diversidad de experiencias e ideas y la participación de la totalidad de las personas. Experiencias en la propia prisión, en barrios deprimidos,  en misiones de cascos azules de Naciones Unidas, de internos originarios de otros continentes, de ambientes diversos, etc.

Sobre desigualdad de oportunidades, por ejemplo, un interno de las Tres mil viviendas dijo: “hay gente que querría estar en la cárcel para poder comer tres veces al día”; y otro que había sido casco azul en Afganistán y Kosovo, decía que: “ pobreza era no solo no tener para comer sino no saber dónde había comida ni cuándo uno iba a volver a comer”.

La indagación no llegó a ninguna conclusión porque es el principio de un debate. Los paneles con las preguntas e ideas recogidas se quedaron en el local para que los internos puedan seguir dialogando cuando lo estimen conveniente.

Agradecemos a los amigos de Solidarios y a los internos de Sevilla 1 la oportunidad del taller.

Mercedes y Venancio.

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