Rosa García Perea, “la esencia es el poema”

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La autora de la novela, “Soy lo peor”, nos acompañó esta semana. Pero al contrario que el señor Umbral, ella no vino a hablar de su libro.

Rosa, escritora, poeta, editora (Jirones de Azul). Bajó de las nubes, ese género tan amado, tan desconocido y a la vez ignorado. Porque la poesía es “reflejo de nosotros mismos”. Esta “cateta” de Coria, como ella misma se nos describió, nos descubrió la poesía, “ese pellizquito” cuando hablas de algo, sientes algo, te emocionas… ese “pellizquito” hecho palabras, es poesía. Cual fue su sorpresa, cuando al empezar a envolvernos en su cálida “manta”, nuestros compañeros internos, se convirtieron en escuderos valerosos de este arte. Unos y otros reconocieron sin vergüenza que alguna vez escribían, que incluso pedían poemas para enviar a sus seres queridos, y los más osados, se lanzaban a recitar a Rocío Jurado, demostrando su valía.

Con 7 años empezó nuestra invitada su andadura con el íntimo genero, y fue su fiel amiga durante los años convulsos de la adolescencia, hasta hacerla compañera. “Hasta lloras escribiendo” confesaba alguno, “te quedas vacío”, “satisfacción…”. Las declaraciones de los internos enriquecían la exposición, se estaban abriendo. Y al contrario que podría pensar muchos, ¿¡cómo en una cárcel tiene cabida la poesía!? Nuestros internos no pararon de mostrar su simpatía hacía el género.

El que escribe poesía siente vergüenza”, y ellos asentían con sus cabezas. Lo entendían, lo “vulnerable que te sientes cuando muestras lo que escribes”, es “íntimo”, tu “yo” expuesto, desnudo a los demás. Estamos ante una sociedad donde “no se valora mostrar los sentimientos”, “eso es injusto” respondían.

La exposición de nuestra invitada no dejaba indiferente a nadie, y el tiempo volaba. Ch, nos contaba como “escribía y luego tiraba lo que escribía, y cuando lo recogía del suelo, entonces cobraba sentido”. Otros como M, nos mostraba la poesía tatuada en su espalda. Y hasta algún piropo le caía a nuestra invitada.

Preocupados estaban, inquietos de pensar que para escribir hace falta algo más que buenas intenciones. Rosa, los tranquilizó, para ser poeta hay que sentir y querer expresarlo, hay ingenieros incapaces de escribir. Pero eso no quita que haya que esforzarse, y leer, leer, y leer más.

Nuestra poetisa nos confiesa “que escribe para ser mejor persona”, te haces más reflexiva, y con ello nos anima, nos anima a escribir, y leer. Leer sin complejos, “empieza un libro y sino te gusta, déjalo, prueba con otro”, identificando rápidamente el problema, que muchos de los presentes sentían al enfrentarse, muchas veces, ante las visión de libros de páginas interminables.

Todos participamos, todos contribuimos y todos escuchamos. ¿Cómo en una cárcel tiene cabida la poesía? Dónde sino, qué mejor lugar para erigirse compañera.

 

 

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Un pensamiento en “Rosa García Perea, “la esencia es el poema””

  1. Si supiera escribir escribiría que esas galerías, atragantadas de barrotes, son una larga introducción a las despedidas, y escribiría sobre ellas, sobre tantas historias encerradas allí con sentido o sin él, para que se sepan y no se olviden, para que nadie pueda olvidarlas sin haber sentido su dolor o simplemente conmovido por tanta humanidad perdida.

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