Raúl Rodríguez cierra el año 2015 del Aula de Cultura del CP Sevilla I

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Raúl Rodríguez, antropólogo y músico de profesión, comienza su maravillosa charla hablando de las raíces del flamenco, de su relación con la música cubana y afro-andaluza; y dice afro-andaluza porque, según la historia, desde el Siglo XV hasta los años 30 del Siglo XX hubo un intercambio muy fructífero de músicas entre Andalucía (sobre todo desde los puertos de Sevilla y Cádiz) y el Caribe, en el que tuvo especial relevancia la población africana. “Los barcos salían desde aquí e iban a la Habana, dejando todos sus cantes de Andalucía allí y viceversa”. Para él existe un componente muy importante de música negra en el flamenco desde hace mucho tiempo, “la música es tan rica porque los ritmos se mezclan, incluso se encuentran materiales comunes”; de ahí viene su elección por tocar el “Tres cubano” en el Flamenco, hasta diseñar su propio instrumento, el Tres Flamenco. “El flamenco es algo muy callejero, sin ley, sólo gobierna la ley del compás, en la práctica no hay tanta teoría”

Continúa contándonos que posteriormente, en los años 50, se consolidaron los llamados “cantes de ida y vuelta”, muchos de los cuales fueron creados por Pepe Marchena, aunque ya existía previamente la “guajira”, cante relacionado con el Punto cubano, en el que los poetas guajiros “repentistas” improvisaban sus décimas (en una nueva forma de entender las relaciones y los intercambios de las músicas “de ida y vuelta”). Nuestro invitado nos comenta que, en la actualidad, “nos están metiendo en la cárcel del arte”, “el flamenco es símbolo de libertad, nos estamos quedando falto de gente que haga cosas nuevas”.

Poco a poco, nos envuelve en su último trabajo, “Razón de Son”, considerando el cante como una forma de buscar el pasado, la “razón del son”, la “razón de la música”; nos describe qué es un Tres flamenco, comienza a tocarlo por seguiriyas y la sala se llena de silencio absoluto…los internos escuchan entusiasmados, con interés y disfrutando del momento; continúa por bulerías y la emoción va creciendo al ritmo del compás y sube como la espuma con el baile de uno de los internos, de familia flamenca, que se arranca espontáneamente con una pataíta.

Raúl termina, con la humildad y sencillez que le caracteriza, comentando que “hay que continuar haciendo palos nuevos”; nos canta la primera canción de su disco y finaliza recordando al gran Facundo Cabral: “cantante es el que puede, cantor es el que debe”.

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