JOSE TORRES – FLAMENCO Y POESIA

Ayer fue un viernes musical  con muy buena sintonía en general. Ya de entrada el escáner que controla el acceso principal no fue esta vez tan quisquilloso y exigente con los miembros de “Solidarios”, al menos con un servidor. Me peguntaba si ese incomodo protocolo de control que casi siempre nos semidesnuda, hoy tan relajado, no tendría que ver con algún exceso de consumo de cara a la nueva tarifa energética. Como en toda institución pública probablemente cuidando esa falta de presupuesto que siempre les acecha, dirán.

Nuestro acompañante e invitado, José Torres Vicente, músico y compositor, sin duda un acierto para amenizar como improvisado auditorio la sala de lectura del módulo donde nos encontrabamos. Lugar que quedó  prácticamente pequeño para la concurrencia que se formó esta vez con exquisita puntualidad.

Siempre hablo de climatología, pero es que en la tarde de ayer hacía un frío que pelaba.

Como digo, nuestro invitado José Torres, es músico e instrumentista de guitarra flamenca. Se licenció como profesor de guitarra flamenca en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba. Es de esas personas que ya nada más conocerle cae bien. Su presentación por nuestra parte fue rápida, era ciertamente momento de demostrar sus credenciales artísticas con la guitarra entre sus manos, por cierto bien cuidadas. Nada más darse a conocer con alguna explicación curricular de sus trabajos como instrumentista y compositor, colaboraciones musicales, premios y reconocimientos, comenzó introduciéndose en nuestra espera con  un fragmento de flamenco minero interpretando “La Roja”. Fuertes aplausos de principio.

A continuación, dentro de su composición musical en el documental “Matilde Coral, acariciando el aire” El siguiente fragmento fue una interpretación de: “la escobilla”, término dado a la parte esencial y de máxima fuerza rítmica del baile, concretamente el retazo que interpretó con virtuosa profesionalidad estaba referido a unas alegrias. Más aplausos, y entusiasmo por algún que otro esmerado conocedor de ese arte de llevar “el compas”, que entre los presos haberlos los hay.

Dentro del  poema de Jaime Gil de Biedma “No volveré a ser joven”, que comienza con: “Que la vida iba en serio”… hizo un esbozo musical en dos partes, la primera por milongas y el resto por bulerías…. Aplausos y mucho disfrute en los rostros.

En los entremedios, que si afinamiento, que si temple, que si un poquito de agua, surgían las preguntas clásicas de los presentes que quieren saber más. José Torres a todos complacía con acertadas explicaciones, algunas de ellas incluso académicas, que recursos no le faltaban. Nos habló incluso de su cejilla SpiderCapo, con la cual se elige que cuerdas pisar y cuáles no, pudiendo tocar a ambos lados de la propia cejilla. El graderío complacido seguía animado y queriendo más. No faltaba el que salía a tomar su cigarrito al patio, que se entendía, el humo del caldeado ambiente había que echarlo en alguna parte.

El maestro José Torres continuó con una siguiente obra: “El testamento de Amelia”. Por bulerías. Nos ilustró narrando que es uno de los romances más conocidos de la cultura catalana. Basada en una canción que relata la historia de una princesa joven esposa envenenada por su madre, para arrebatarle el marido. ¡Joder con la madre!, dijimos alguno que otro. Más preguntas mientras llegaba la penúltima pieza, una interpretación musical: “Quedarse”, basada en unos versos (a mi madre) del poeta Martin gallego.

El tiempo de convivencia prácticamente agotado, pero todos queríamos ese remate final con más acento flamenco. A pesar de las ganas confesadas de nuestro amígo José por seguir  complaciendo a la parroquia, solo quedó tiempo para unas últimas  bulerías que muchos siguieron con palmas silenciosas desde el asiento. Y más aplausos y despedida.

Nos marchamos una tarde más por galerías interminables y con visible entusiasmo de haber hecho las cosas bien, y cómo no, despidiéndonos entre barrotes de nuestros amigos de encierro. Y claro, nuestro invitado en estado de shock por su singular experiencia.

Marisa, algunos funcionarios te echaron de menos, y nosotros también….

 

Francisco Carmona – voluntario “Aula cultura” –

SOLIDARIOS para el Desarrollo

 

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