Piragüismo olímpico

Miguel Oscar Menassa decía en uno de sus poemas: “Remad hasta quedar sin fuerzas y ahí comprenderéis el motivo de mi pasión”.

Pues sí, en esta tarde de viernes y dentro del ciclo dedicado al deporte tratamos precisamente de entrar en ese mundo fascinante del remo, para saber de cerca que pasión les mueve a aquellos hombres y mujeres que dejan muchas horas de sus días en esa devoción por remar. Fijeza que ya en la historia del hombre aparece en sus orígenes como modo y medio de vida para surcar ríos y mares en su afán por descubrir nuevos territorios.

Para ello gustamos de la gentileza de invitados como Francisco López Barea (piragüista) y Esperanza Márquez (remera), dos curtidos maestros, deportistas de elite y conocedores de una disciplina deportiva en donde el medio es el agua y los recursos la propia fuerza y constancia. Nadie mejor que ellos para hablarnos de las peculiaridades del remo y sus modalidades dentro del deporte competitivo, adversidades para llegar a cotas de gloria y sus experiencias en el olimpismo como colofón  a una carrera llena de obstáculos  y sacrificios materiales y también por supuesto familiares o emocionales.

Nuestro ya amigo Francisco se encuentra en el ranking olímpico del deporte sevillano con sus tres participaciones, en Los Ángeles 84, Seúl 88 y España 92, consiguiendo diploma olímpico en las modalidades C-1 500 y C-1 1.000 con óptimos resultados.

La entrañable Esperanza igualmente participó  en los juegos de Atlanta 96 en doble Scull ligero, alcanzando  similar resultado para su ya digna trayectoria deportiva, y quedando a las puertas del posterior evento en Sidney 2000.

Ambos decían conocer bien esos aproximados siete kilómetros de aguas tranquilas que ofrece nuestro río Guadalquivir, en donde se puede entrenar tanto en la velocidad como largas distancias, nada menos con la ciudad de Sevilla al fondo, en donde imaginamos ese continuo discurrir de gentes haciendo compañía por sus inmediaciones a los perseverantes remeros, quizá amenizándoles horas de entrenamientos junto al Centro Especializado de Alto Rendimiento (CEAR) de la Cartuja en donde son adiestrados técnicamente para mejor aprovechamiento de sus cualidades.

Nos detallaron básicamente los tipos de botes y sus modalidades en remo olímpico: “Couple”, skiff y Scull de dos y cuatro. “Punta”, dos y cuatro con y sin timonel y ocho con timonel.

También de manera generalizada supimos que en el piragüismo o canotaje hay singularidades dependiendo del tipo de embarcación, número de palistas o superficie acuática. En la correspondiente a aguas tranquilas, en donde nuestros invitados son versados especialistas, las distancias reconocidas como olimpicas en línea recta sin obstáculos son 200, 500 y 1000 metros.

Los reclusos dentro de su expectante participación se encontraron cómodos y a la vez mostraron curiosidad por una práctica deportiva de minorías y tan desconocida para muchos de nosotros, asistentes todos que a esa hora de la tarde compartíamos el módulo núm. tres de respeto en preventivos.

Gracias a la compañía de presos y voluntarios como a Francisco y Esperanza por su deportiva amabilidad.

Francisco Carmona –voluntario de solidarios      (27/10/17)

 

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